Y ya está aquí el verano
otra vez, pertinaz,
infatigable como la aguja
que ara los negros surcos
del vinilo por el que triste sigue
contoneándose ya un tanto artrítica
camino de Ipanema
esa señora ya de cierta edad
que sigue sin verme
hoy por efecto de la presbicia.
Te avisé en primavera
que cogieras el dulce fruto
antes que el tiempo airado
obligue a Georgie Dann a enmascarar sus
canas
por no hacer mudanza en su mala
costumbre
de cantar la canción de cada verano
la misma canción, el mismo verano.
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